Asociación Española de Fabricantes de Mobiliario Urbano y Parques Infantiles

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El próximo verano se diseña ahora: sombra y confort climático en el espacio público

El verano de 2026 ha dejado una evidencia difícil de ignorar para quienes planifican nuestras ciudades. AEMET lo ha calificado como el verano más cálido registrado en España desde el inicio de la serie en 1961, con una temperatura media 2,4 °C superior al promedio del periodo 1991-2020 y 61 días bajo condiciones de ola de calor en Península y Baleares.

Más allá de las cifras, las altas temperaturas plantean una pregunta práctica: ¿están nuestros parques, plazas y áreas recreativas preparados para seguir utilizándose durante los periodos de mayor calor?

Octubre es precisamente un buen momento para responderla. Cuando termina el verano podemos observar qué ha funcionado, detectar carencias y comenzar a preparar los espacios públicos para el siguiente.

El confort climático también forma parte de la calidad del espacio público

Hablar de confort climático significa diseñar espacios teniendo en cuenta las condiciones ambientales que afectan a su utilización: radiación solar, sombra, vegetación, orientación, lugares de descanso o exposición de las superficies.

La sombra no debería entenderse únicamente como un complemento. AFAMOUR ya señala entre sus recomendaciones para el diseño de áreas de juego que no prever espacios sombreados puede reducir significativamente sus horas y días de utilización.

Por ello, incorporar soluciones de sombra para espacios públicos forma parte de una planificación más amplia: conseguir que parques, plazas y zonas deportivas puedan seguir cumpliendo su función también cuando aumentan las temperaturas.

Primero, observar qué ocurrió este verano

Antes de plantear nuevas actuaciones conviene analizar el funcionamiento real de cada espacio.

¿Hay áreas infantiles completamente expuestas al sol durante las horas centrales? ¿Los bancos están situados en zonas sin protección? ¿Existen recorridos peatonales sombreados? ¿Determinadas áreas quedan prácticamente sin uso cuando aumenta la temperatura?

Este diagnóstico permite priorizar inversiones y actuar allí donde la mejora puede tener mayor impacto.

La sombra debe pensarse desde el proyecto

Uno de los errores habituales es diseñar primero el parque o la plaza y plantear la sombra después.

La orientación, la trayectoria solar y la distribución de los usos deberían estudiarse desde las primeras fases. En los parques infantiles, por ejemplo, no basta con proteger un punto aislado si las principales zonas de juego o estancia permanecen expuestas.

También hay que pensar en quienes acompañan, esperan o descansan. La localización del mobiliario urbano respecto a las zonas sombreadas puede determinar que un banco sea realmente utilizado durante los meses de calor.

¿Árboles, pérgolas o cubiertas?

No existe una única respuesta válida para todos los espacios.

La vegetación puede integrarse en una estrategia urbana a largo plazo y contribuir a crear zonas de sombra de forma natural. Las pérgolas, cubiertas textiles y otras estructuras pueden responder a necesidades diferentes y proporcionar protección en emplazamientos concretos.

El propio criterio de AFAMOUR recomienda aprovechar, siempre que sea posible, vegetación existente y espacios ya sombreados al seleccionar y diseñar zonas de juego.

La clave no está en enfrentar unas soluciones con otras, sino en estudiar qué combinación responde mejor al uso, orientación, características y mantenimiento de cada espacio

Vista aérea de un parque infantil con juegos, pavimento de colores, árboles y zonas verdes que contribuyen al confort climático del espacio público.

Priorizar donde la sombra tiene mayor utilidad

No todos los metros cuadrados necesitan recibir el mismo tratamiento. Tiene sentido estudiar especialmente las áreas infantiles, zonas de estancia, bancos, recorridos principales, espacios deportivos y lugares utilizados durante periodos prolongados.

También es importante considerar a personas con distintas edades y necesidades. Mejorar el confort del espacio favorece que pueda ser utilizado por más perfiles de población y durante más franjas horarias.

Esperar al verano es llegar tarde

Arbolado, estructuras, presupuestos, proyectos, licitaciones e instalaciones requieren planificación. Por eso, el momento de pensar en el verano siguiente no debería ser cuando vuelve a llegar una ola de calor.

El otoño permite evaluar el uso de los espacios, identificar necesidades y preparar actuaciones con antelación.

El verano de 2026 ofrece una oportunidad para extraer conclusiones. La cuestión ya no es únicamente cómo reaccionar ante episodios de altas temperaturas, sino cómo incorporar el confort climático a la planificación habitual del espacio público.

Sombra, vegetación, zonas de descanso, correcta orientación y diseño deben entenderse como partes de un mismo proyecto.

Desde AFAMOUR promovemos criterios y buenas prácticas para avanzar hacia espacios públicos más seguros, accesibles, confortables y preparados para las necesidades de la ciudadanía.

Para la planificación o renovación de parques y áreas recreativas, la Guía de Buenas Prácticas de AFAMOUR ofrece recomendaciones sobre ubicación, confortabilidad, accesibilidad, instalación y mantenimiento.

Porque el próximo verano no empieza cuando suben las temperaturas. Empieza cuando decidimos cómo queremos que sean nuestros espacios públicos.

Parque infantil con tobogán amarillo y estructuras de juego protegidas por toldos de sombra para mejorar el confort climático en espacios públicos.